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Cuando tú no me
percibes,
Me aferro a la cuerda
de
La maternidad
mía
Por tanto veo el
mundo
Que se desintegra en
el pasillo de ella.
Cuando tú no me
percibes,
Lo gastado – bosques
afuera salen a flote
Y columbro en el
horizonte
El Arca de Noé
llegando.
Cuando tú no me
percibes,
Me lanzo yo misma
entre mis diminutas cosas
Bajo la llovizna de
besos
Abrazando el sol de
los recuerdos míos.
Cuando tú no me
percibes,
Voy estática sobre la
acritud de las lágrimas
Sobre el éxtasis de un
pájaro
Saboreado después del
chocolate
Atemorizado por
convicción.
Cuando tú no me
percibes,
He de esperar por ti
delante de
Mi espejo,
preparándome.
Yo misma para tu
brillo. |
Cuando tú no me
percibes,
Me encamino con
recogimiento hacia tu templo
Tu propio afecto me
ruboriza
Y también siento una
ligera ebriedad con tu brillo personal.
Cuando tú no me
percibes,
Observo algunos suaves
y tiernos labios que
Han comprado cerezas
Y hacen presentes a
ambos extremos
Comienzo y fin
De mis propios labios.
Cuando tú no me
percibes,
Especulo sobre los
árboles del silencio mío
En el jardín
Y las flores de los
goces.
Cuando tú no me
percibes,
Veo espacio para ser
estatuas por el sueño de
Un corazón diminuto.
Cuando tú no me
percibes,
Abro las jaulas del yo
mío
Por todas las
multitudes famélicas
Por tomar partida
Por eso siento el
estremecimiento de la renuncia.
Cuando tú no me
percibes,
Los pies de aquellos
que han cruzado están todavía
Extraviados en la
arena.
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